Sofía Torres

El logotipo es un identificador gráfico y una de sus tarea es conectar con la gente. Es la primera impresión visual que se transmite a la audiencia y potenciales clientes. Allí está contenida la esencia del producto, servicio o proyecto.

 Y aunque no existen reglas inamovibles para desarrollar un logo, es importante darle su justo valor, dedicarle el tiempo que merece su desarrollo y confiarlo a manos especializadas. No es un gasto, es una inversión, que conlleva una solución visual y debe funcionar exactamente como eso: toda la información fundamental de una marca debe estar en una imagen: qué hacemos, para quién y por qué. No olvidemos tampoco imprimir nuestros valores en esa composición gráfica. ¿Sencillo? No , no lo es, pero con esmero y trabajo profesional es posible alcanzar el logo ideal.

 El éxito en la construcción de una imagen corporativa es lograr su fijación en la memoria del consumidor o cliente, apenas vea el logo identifique, de forma instantánea, la marca, el producto o servicio. Nike, McDonald´s, Coca Cola, IBM, solo por nombrar algunos, lo hacen a la perfección, no es necesario observar varias veces el logo ni recurrir a enunciados complementarios.

 El logo, identificador gráfico y parte fundamental de toda estrategia de marketing, amerita responsabilidad, investigación, composición, bocetos y conceptualización.

 A continuación algunos aspectos a tomar en cuenta para iniciar la configuración visual:

 Atemporalidad

 Debe ser pensando en función de un tiempo ilimitado. Que acompañe a la marca durante largos periodos. Esto no quiere decir que los refrescamientos estén censurados, más bien son necesarios, pero son eso, un refrescamiento, mas no cambios sustanciales, conservan los elementos distintivos del logo, aquellos que quedan fijados en la mente.

 Fácil recuerdo

 La selección acertada de colores, tipografía y formas-cada uno con lenguaje propio- te ayudarán a construir un logo, que hable por sí solo, que transmita el mensaje que le ha sido encomendado.

 Sencillez

 Este aspecto está íntimamente vinculado al anterior. Menos es más. Una composición sencilla, fácil de dibujar o replicar, contribuye con una mejor y más rápida comprensión del mensaje. Si apostamos a la complejidad, desvirtuamos el sentido del logo.

Sombras y efectos especiales, son recursos apreciados, pero no siempre recomendados. Pueden resultar contraproducentes.

 Preguntas claves

Antes de iniciar la composición visual hay que preguntarse lo siguiente: a quién va dirigida, por qué y para qué. Una vez se obtengan estas respuestas, disponemos de información vital para realizar el logo. Sin ellas, lanzamos flechas al viento.

 Versatilidad

 El logo debe adaptarse a las distintos espacios que sean destinados para su exposición, tanto online como offline. Debe resistir los cambios de formato y tamaño sin perder su razón de ser : identificar una marca.

 Impacto y originalidad

En atención a lo que ya hemos venido señalando, sumamos la estética y distinción, imprescindibles en un logo. Tiene que haber una evidente diferenciación con la competencia y la composición visual debe captar en un primer vistazo, la atención del espectador, ello determinará el recuerdo del logo.

El logo es un recurso de invaluable trascendencia para los fines comerciales y de posicionamiento de una marca, es su carta de presentación. Es un error subestimar su función. No escatimemos esfuerzos ni recursos al momento de definirlo.