Juan Carlos Hernández

La pregunta aplica no sólo para la labor de la infografía, sino para cualquier trabajo o labor creativa que tengamos que llevar adelante. Parece sencilla, pero en realidad y llegado el momento es muy difícil de responder: ¿Qué aporto con este gráfico, diseño, encargo u obra?, ¿a quién dirijo mi propuesta?, ¿al lector, usuario o consumidor final? 

Creo que también deberíamos dedicar un poco del tiempo a evaluar cómo contribuyo con mi profesión, con lo que hago.

Busquemos una nueva perspectiva; un enfoque novedoso para afrontar el gráfico que acompañará la noticia del día es una buena práctica; no sólo resalta nuestro trabajo, también le imprime un toque fresco al tema y a la publicación en general. Sin hablar de la evolución que supone llevar de vez en cuando nuestras habilidades al límite de lo que creemos posible.

La profesión de la infografía se nutre de la exploración, día a día, de nuevos recursos y lenguajes gráficos o visuales, que nos ayuden a explicar cada vez mejor un suceso muy complejo o una información financiera densa de digerir. Sin embargo, cualquier recurso o lenguaje visual, que represente “última tecnología”, no valdrá de mucho si no lo llevamos al límite y explotamos su potencial. ¿Suena Zen, no?

 

La forma más efectiva de materializarlo es preguntándonos: ¿Cuál es mi aporte? ¿Qué propongo?¿Es innovador?¿Irrumpe lo establecido? ¿Qué nueva forma de trabajo expongo? Si alguna de estas preguntas tiene respuesta, lo más probable es que lo hayas logrado y estés del otro lado. 

En cuanto al hecho de motivar la creatividad una de las técnicas más conocidas y más fáciles de aplicar. Se basa en el planteamiento de 7 preguntas, sobre la idea, proceso o problema en el que tienes que emplear la creatividad. Su finalidad es crear nuevos conceptos a partir del mismo. Las preguntas son las siguientes:

  • Sustituir: ¿Qué puedes sustituir? ¿Con qué? ¿Por qué otro?
  • Combinar: ¿Puedo combinar este objeto con alguno más? ¿Qué pasa si los uno? ¿Qué nuevo uso puede tener?
  • Adaptar: ¿Aquello puede cumplir la misma función de otra manera? ¿Sirve para complementarlo?
  • Modificar: ¿Cómo lo puedo cambiar para que sea mejor? ¿Podría ser más funcional? ¿Acepta modificaciones?
  • Proponer: ¿Esto serviría en este contexto? ¿Puedo usarlo para alguna otra cosa?
  • Eliminar: ¿Es realmente necesario? ¿Perderá el sentido si lo elimino? ¿Puede ser más pequeño?
  • Reordenar: ¿Puedo cambiarlo sin que pierda el sentido? ¿Puedo agregar algo más?

Así que a explorar, inventar y, sobre todo, proponer… De eso se nutre nuestra profesión.

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